Cuestionario librero 128: Inma Barrio

Poder matricularse en algún curso del Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao sería algo que, por sí solo, justificaría perfectamente la decisión de irse a vivir unos años a aquella ciudad, pues no conocemos muchas escuelas de fotografía con una plantilla de profesores mejor elegida ni, sobre todo, con un equipo de dirección más flamante. […]

Por en Entrevista

Poder matricularse en algún curso del Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao sería algo que, por sí solo, justificaría perfectamente la decisión de irse a vivir unos años a aquella ciudad, pues no conocemos muchas escuelas de fotografía con una plantilla de profesores mejor elegida ni, sobre todo, con un equipo de dirección más flamante. La fotógrafa Inma Barrio (Bilbao, 1979) fue primero alumna del CFC, después profesora y finalmente asistente de dirección (siendo, por tanto, la mano derecha y la principal colaboradora de nuestro amigo Ricky Dávila). Y, como para desmentir la histórica rivalidad entre su ciudad y San Sebastián, acaba de publicar La traslación de la sirena, un precioso fotolibro inspirado (y hecho) en Donostia de una forma tan total como libre (y que, como todos sus proyectos, puede disfrutarse en su página web). Gran lectora, entre sus trabajos ha llevado a cabo ideas inspiradas en No sabes lo que me cuesta escribir esto, de Olivia Rueda, o en los recuerdos que Concha Méndez contó a su nieta Paloma Ulacia Altolagirre, y sus propios libros son objetos muy cuidados, hechos con un enorme cariño y un enorme talento. Quedamos con Inma Barrio aprovechando su última visita a Madrid, y la citamos en ese fotogénico rincón secreto y escondido que es la glorieta de San Víctor (donde ya sorprendimos a David Rodríguez y a Maria Rodés) para entregarle un cuestionario librero que viene hoy rematado por una buena pregunta de un profesor invitado al CFC: el fotógrafo, escritor y editor Paco Gómez.

[Fotografía: Inma Barrio, en Madrid, 27 de julio de 2021. Fotografía de Juan Marqués.]

¿Cuál fue el libro que inoculó en ti el veneno de la lectura?

Recuerdo leer La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca en el colegio y despertar en mí quizás, más que el interés por la lectura (creo), la curiosidad de descubrir personajes femeninos tan potentes a través de los libros.

¿Hay algún personaje de novela al que te gustaría parecerte (o te hubiera gustado cuando lo leíste)?

En realidad, son dos personajes de la misma novela Bajo los cielos de zafiro de Belinda Alexandra. Y los personajes son Natasha Azarova y Lily.

¿Cómo eliges tu siguiente lectura? ¿Qué peso tiene la selección de la librería o la recomendación del librero / de la librera en tu decisión de compra?

No suelo ir con una idea clara, sino que me dejo llevar por lo que me transmite la portada, la sinopsis, el formato propio del libro, mi momento personal… Aunque a veces, si he oído alguna entrevista de la autora o autor y ha despertado mi curiosidad, también voy a la librería a por él. Suelo comprar los libros en diferentes librerías (nunca online).

Sé valiente, por favor: ¿qué lectura “insoslayable” tienes todavía pendiente?

La conjura de los necios de John Kennedy Toole. Lo he intentado tres veces, y me resulta imposible.

¿Sabes de algún libro extranjero que habría que traducir con urgencia, o alguno descatalogado o muy desconocido que haya que reeditar para bien del mundo?

No.

Algún vicio inconfesable sobre libros (subrayar, tirar a la basura, robar, gastarte lo que no tienes, esconder los libros que compras para que no te riñan en casa, hacer listas y hasta estadísticas con los libros que lees, leer hasta el ISBN y el colofón…)

Los subrayo con lapicero, con fosforitos de diferentes colores, pongo asteriscos, llaves, post it, hago esquemas, escribo las palabras o frases que me hayan llamado la atención por cualquier cosa, anoto ideas que me sugiera la propia lectura… Esta manera de leer para mí es mucho más completa y liberadora, me incita a reflexionar mejor sobre lo que estoy leyendo y me ayuda a crear y estar más en contacto con el libro.

Define tu perfil de librero/a ideal: tímido/a, parlanchín/a, con un ordenador en la cabeza, sabelotodo, a la última, clásico/a…

Simplemente que me escuche y no intente imponer su criterio.

¿Qué tiene que tener una librería para que te apetezca volver a ella?

Me interesa que tengan variedad de estilos porque un día puede apetecerme una novela, otro día una biografía, otro día un cómic, incluso algún libro ilustrado infantil.

Recomiéndanos, por favor, un clásico (o varios) y un libro reciente.

Un clásico que por fin me he leído este año Nada de Carmen Laforet. Y libros recientes tengo unos cuantos para recomendar que me he leído en lo que llevamos de año: La ridícula idea de no volver a verte de Rosa Montero, Cada noche te escribo de Patricia Benito, Mujeres de los mares de Ana Alemany y la novela gráfica Georgia O´Keeffe de María Herreros (editada con motivo de la exposición retrospectiva dedicada a esta pintora, en el Museo Thyssen de Madrid).

[Y la pregunta 10 la lanza hoy el fotógrafo, escritor y editor Paco Gómez:]

“Si alguna vez en fotografía existió la Escuela de Madrid, tus fotos podrían pertenecer a una corriente que podríamos llamar la Escuela de Bilbao, nacida al calor del CFC, de las cervezas de ese bar alemán que tenéis cerca y de las enseñanzas del maestro Ricky Dávila. Una corriente cimentada en la reflexión, el camino personal y el lanzamiento de un mensaje contundente y poético. ¿Sientes en ti ese espíritu de pertenencia a una forma más o menos colectiva de comunicar y entender la fotografía?”

Creo que has definido muy bien la corriente fotográfica de la Escuela de Fotografía CFC Bilbao, una corriente que invita a la reflexión personal y colectiva (me atrevería a decir). Si bien es cierto que la poética tiene un peso importante en la mirada de quienes pasamos por el centro, creo que también hay trabajos que desde la disciplina de la moda o la publicidad tienen mucho que decir y quizá en ese campo lo poético se encuentre más difuminado.

Yo sí me reconozco en ese espíritu y es el que intento transmitir a los jóvenes cuando les doy clases durante el verano. Aprender a mirar y reflexionar sobre lo que vemos y lo que fotografiamos. En una sociedad donde la cultura del selfie y el bombardeo de imágenes es tan obsceno, creo que debemos pararnos a analizar y ser lo suficientemente inteligentes para darle una vuelta al mensaje. Y, si lo podemos “poetizar”, pues mejor.