Cuestionario librero 64: Paula Bozalongo

“Yo también tengo miedo / de haberte conocido, / yo también siento rabia / de no haberlo hecho antes”. Ya hemos declarado nuestra intención de que durante este 2021 los “cuestionarios libreros” se consagren, en parte, a visibilizar y, con ello, reivindicar, la mejor poesía española, con especial énfasis por la más joven, por ser […]

“Yo también tengo miedo / de haberte conocido, / yo también siento rabia / de no haberlo hecho antes”. Ya hemos declarado nuestra intención de que durante este 2021 los “cuestionarios libreros” se consagren, en parte, a visibilizar y, con ello, reivindicar, la mejor poesía española, con especial énfasis por la más joven, por ser tiempos especialmente confusos para la poesía… y especialmente complicados para los más jóvenes (y, tal vez, especialmente desesperantes para las/os buenas/os poetas jóvenes). Y hoy hemos salido al encuentro de la arquitecta Paula Bozalongo (Granada, 1991), que ganó el Premio Hiperión de 2014 con Diciembre y nos besamos, libro que, desde su mismo título, ya traía una reformulación de la poesía amorosa, incluso aunque fuera en los finales. Quedamos con ella por sus barrios madrileños de Quevedo e Iglesia, diciembre y paseamos, mirando edificios y hablando de poemas, hasta llegar al Museo Sorolla, uno de los rincones más singulares y estimados de la ciudad donde reside, para saltar, ahora, a enero y presentar sus respuestas, aunque “Prefiero que el olvido se lleve las preguntas / y traiga una certeza: / que nunca lo peor es lo más importante”.

[Fotografía: Paula Bozalongo, en Madrid, 6 de diciembre de 2020. Fotografía de Juan Marqués.]

¿Cuál fue el libro que inoculó en ti el veneno de la lectura?

El primer libro de poemas que recuerdo fue una edición infantil de Campos de Castilla, de Antonio Machado. Dos o tres años después, Lecciones de poesía para niños inquietos, de Luis García Montero, que mi padre me regaló en un paseo por la Feria del Libro de Granada.

¿Hay algún personaje de novela al que te gustaría parecerte (o te hubiera gustado cuando lo leíste)?

Últimamente no me quito de la cabeza al hombre que fue jueves.

¿Cómo eliges tu siguiente lectura? ¿Qué peso tiene la selección de la librería o la recomendación del librero / de la librera en tu decisión de compra?

Procuro estar al día de las novedades en librerías, sin dejar los clásicos. Cuando me acerco a un autor/a  por primera vez me suele gustar leer simultáneamente dos obras, a poder ser que no sean cercanas en su propia bibliografía, para trazar de algún modo, aunque bastante coloquial, relaciones en la creación de una misma persona. Una de las dos suele ser recomendación del librero.

Sé valiente, por favor: ¿qué lectura “insoslayable” tienes todavía pendiente?

Me voy a ir a un insoslayable arquitectónico que me espera hace meses, o en realidad años, encima de la mesa: Complejidad y contradicción en la arquitectura, de Venturi.

¿Sabes de algún libro extranjero que habría que traducir con urgencia, o alguno descatalogado o muy desconocido que haya que reeditar para bien del mundo?

Me recomendaron hace poco el Atlas de Michel Serres, y es imposible encontrarlo en español, aunque abundan por la red ediciones en francés y en portugués. También me encantaría tener una edición de Víctimas, de Hedjuk.

Algún vicio inconfesable sobre libros (subrayar, tirar a la basura, robar, gastarte lo que no tienes, esconder los libros que compras para que no te riñan en casa, hacer listas y hasta estadísticas con los libros que lees, leer hasta el ISBN y el colofón…)

Siempre he entendido los libros como espacios de consulta, así que no tengo ningún reparo en dejar constancia de que los he leído: los subrayo, les pongo marcas por todos los márgenes, escribo notas por donde puedo. Con el paso del tiempo me encanta volver a ellos y ver qué ha cambiado.

Define tu perfil de librero/a ideal: tímido/a, parlanchín/a, con un ordenador en la cabeza, sabelotodo, a la última, clásico/a…

Siempre me han caído muy bien, libreros o no, los sabios discretos. También en las librerías, esa gente que te deja observar en silencio y que cuando preguntas, efectivamente, tiene un ordenador en la cabeza.

¿Qué tiene que tener una librería para que te apetezca volver a ella?

Poesía.

Recomiéndanos, por favor, un clásico (o varios), y un libro reciente.

Un amor, o cualquiera de Sara Mesa; Lectura fácil, de Cristina Morales (que será un clásico). Un clásico para mí imprescindible La voz a ti debida, de Salinas (este podría estar también en la primera pregunta).

[Y la pregunta 10 la lanza Juan Marqués, coordinador de ‘Las Librerías Recomiendan’:]

“Ya que citas La voz a ti debida como referencia, quería preguntarte por la, digamos, posible vigencia de la poesía de amor. En tiempos donde predomina la ironía al enfrentarse poéticamente a casi cualquier cosa, y también al amor, o, todavía peor, en un tiempo en que nuevas corrientes poéticas han recuperado la línea más claramente cursi, directa, relamida o sensiblera (y por lo tanto falsa) de la poesía amorosa, tu último libro es como una lección, una demostración de que todavía es posible una poesía autoexigente que aborde principalmente ese asunto, tan difícil…”
Creo que el amor en poesía siempre estará vigente, aunque tengo la sensación de que parece una tendencia que haya que disimular o esconderlo detrás de alguna historia, que parezca que hablamos de otra cosa. Efectivamente, puede tener que ver con el éxito de lo cursi, en definitva, los éxitos son mucho más de los mercados que de la poesía y personalmente no me gustaría renunciar a ese tema como espacio de reflexión personal y compartido.