Jesús Otaola: “No vamos a dejar caer Proteo y mucho menos vamos a defraudar a todas esas personas que nos han apoyado”

Ha pasado cerca de un mes y medio desde que la pasada noche del 6 de mayo un incendio asolase la librería Proteo de Málaga, reduciendo a cenizas, o dejando inservible, un fondo de 50.000 libros. Desde el primer momento, una ola de solidaridad ciudadana, gremial e institucional, ha ido acompañando al equipo de esta […]

Por en Entrevista

Ha pasado cerca de un mes y medio desde que la pasada noche del 6 de mayo un incendio asolase la librería Proteo de Málaga, reduciendo a cenizas, o dejando inservible, un fondo de 50.000 libros. Desde el primer momento, una ola de solidaridad ciudadana, gremial e institucional, ha ido acompañando al equipo de esta emblemática librería en los distintos pasos que han dado y generando una doble sensación de alegría por el apoyo y tristeza por lo perdido. Cuando acaban de inaugurar un local provisional en el número 1 de la calle Álamos, su director, Jesús Otaola, nos habla del pasado y presente de esta librería malagueña, fundada en 1969, y que está resurgiendo gracias al inmenso apoyo de su comunidad.

Después de unas semanas tan intensas, hoy es un día especial con la apertura de un local provisional.

Sí, inauguramos un local provisional en calle Alamos, número 1, es justo enfrente del edificio de Proteo Prometeo, está a cinco metros. Es una alegría la casualidad de que el mismo día que está-bamos pensando en alquilar un local, tener este tan cerca y que se quedara precisamente libre. La insistencia del alcalde de Málaga y nuestras ganas han hecho que aquí estemos. Esto significa que vamos a poder seguir siendo libreros, significa que vamos a poder realizar nuestro trabajo con total normalidad y con mucho cariño. Que vamos a tener que ser unos libreros excelentes ya que al tener menos metros, nos caben menos libros. Tendremos que tener una selección muy cuidada y muy bien hecha para recibir a nuestros amigos y a nuestros lectores. Vamos a intentar tener los mejores libros que se pueda en nuestras estanterías para que quien venga, se vaya lo más satisfecho posible.

Los libreros siempre que caemos nos podemos levantar. Tenemos que admitir que somos de otra casta y no entiendo de dónde sacamos tanta ilusión después de tantos palos y tantas caídas.

¿Y cómo habéis vivido toda esta situación?

La situación que hemos vivido es, por un lado, de muchísima alegría al ver el apoyo que estamos recibiendo por todos lados, y por otro lado de mucha tristeza por todo lo que hemos perdido, porque nos hemos quedado sin casi nada. Hemos estado en el almacén de CAL-Málaga, en la calle Bode-gueros, intentando poner al día todos los pedidos web que hemos recibido. Hay que comprender que al habernos quedado sin un solo libro hemos tenido que gestionar todos los pedidos a través los proveedores, comprar los libros, recibirlos en este almacén y, junto con un grupo de voluntarios que nos han estado ayudando y unos ordenadores que nos ha cedido una ong, hemos estado intentando organizar el trabajo lo mejor posible para que todos esos libros lleguen a su destino cuanto antes.

Estáis recibiendo, creemos, muchísimos apoyos, comprobando el cariño que os tienen.

Efectivamente, en todos los eventos culturales que se están programando en Málaga, ya sea en la Térmica, o en la Biblioteca del Aula de Cultura del Sur…, nos están invitando de forma espontánea a que vayamos nosotros a vender los libros, y la verdad que va muy bien porque la gente, en cuanto ve que estamos allí, que somos nosotros los que estamos vendiendo, se anima a comprar más de lo habitual. Lo que mejor estado saliendo y a más gente está convocando son las firmas que estamos haciendo en la puerta de la librería. La primera fue la de María Dueñas, que en algún momento tuvo una cola con cerca de 600 personas. El día 22 de junio tenemos a Irene Vallejo, también han venido Jesús Carrasco o Rosa Montero… y todos los autores locales se están ofreciendo para venir a firmar. De hecho tenemos tantas ofertas que no sabemos muy bien cómo organizarlo, y eso está saliendo de maravilla y está dando una vida a la librería muy difícil de imaginar. Luego algún instituto de educación secundaria nos ha invitado a que hagamos un día de ventas allí, como día cultural de apoyo a Proteo. Y en las fiestecitas que hacen en las guarderías para despedir el curso nos han invitado a que llevemos libros infantiles y también está funcionando muy bien. Así pues, lo que es vida fuera de la librería, tenemos más que nunca, más actividad de la que podemos atender. La dificultad al no tener los libros, y tener que pedirlos, y luego devolver los no vendidos supone mucho trabajo que estamos haciendo con todo el amor y todo el cariño, y ojalá fuera el triple: nos estamos desviviendo tanto físicamente como moralmente para que esto salgan de la mejor manera posible. No vamos a dejar caer Proteo y mucho menos vamos a defraudar a todas esas personas que nos han apoyado, creen en nosotros y están dando sus donativos y haciendo compras y grandes esfuerzos para apoyarnos.

Por favor, ¿puedes contarnos brevemente la historia de la librería, sus orígenes, los hitos…?

La librería Prometeo nace en el año 1969, al final de la dictadura franquista, para reivindicar la libertad. Un grupo de amigos se reúne y deciden formar en primer lugar una cooperativa que estaba ligada a un partido político, el Frente de Liberación Popular. Ese partido desaparece enseguida, pero uno de los socios piensa que a lo mejor merece la pena que esa cooperativa que habían formado se convierta en una librería. La abren en la plaza del Teatro como librería infantil, justo al lado de donde hoy se encuentra la librería. Lo bonito o al menos lo especial que tenía esa librería era que los que eran socios tenían acceso a una estantería escondida. Allí, claro, había libros prohibidos. Ser socio consistía en pagar una cuota mensual todos los meses, se comprase o no después. Se tenía un carnet con los datos del cliente, y lo bonito de esta historia es que después de más de cincuenta años todavía tenemos a mil cien personas que están pagando esa cuota mensual de socios. Alguna de esas cuentas ya van incluso por la tercera generación; es decir, cuando falleció la persona que abrió la cuenta, su hijo quiso seguir manteniendo ese carne, y ya hay algunos casos en que los mantiene el nieto del socio original, porque con mucho cariño recuerda cuando su abuelo lo llevaba de pequeño a comprarle cuentos a la librería, de modo que se ha convertido en una tradición familiar que nos emociona.

¿Y la ampliación a Proteo?

Sí, en 1975 aparece la librería Proteo. El nombre hace referencia a un dios marino, también de la mitología griega, que se caracteriza por sus capacidades adaptativas, algo de lo que nosotros sabe-mos mucho. La librería, poco a poco, consiguió comprar el edificio donde sigue ubicada después de 53 años, y es donde estamos. El año pasado tuvimos que cerrar el segundo local por una subida inasumible del alquiler, pero seguimos aquí, donde siempre, un edificio nuestro de cuatro plantas donde albergamos noventa mil libros, lo cual creemos que es suficiente.

Desde luego, no podéis quejaros de falta de reconocimientos.

Creo que hemos obtenido casi todos los reconocimientos que pueda tener una librería a nivel institucional. No vamos a presumir, pero sí, claro, es un orgullo y una satisfacción. Incluso nos dieron dos premios importantes de Medio Ambiente por la rehabilitación del edificio que hicimos en 2014, ya que la acometimos con criterios estrictamente ecológicos. Y un premio que a mí me llamó mucho la atención y me hizo especial ilusión, no por mí sino por los fundadores de la librería, es el premio Caleta, que está otorgado por la Subdelegación del Gobierno de Málaga en el día de la Constitución. Se lo entregaron a la librería por la lucha y la defensa de la libertad, lo cual creo que hace un homenaje a ese trabajo que los fundadores de la librería hicieron en su momento y que ha sido recogido como una herencia por los que estamos hoy en día trabajando en la librería.

Antes te preguntábamos por la historia de la librería, pero ¿cuál es su identidad?, ¿cuál dirías que es su “filosofía”?

Siempre hemos intentado estar a la vanguardia de cualquier implantación tecnológica, a la vanguardia de una forma de trabajar, a la vanguardia de la cultura en Málaga. El objetivo final de la librería no es ser una empresa sino un sitio con alma, un sitio que albergue el mayor número de libros posible, un sitio que pueda acoger a distintos colectivos que necesiten un sitio de reunión en un momento dado. La librería dio cobijo a la asociación cultural Páramo y a otras asociaciones culturales, como ahora Mitad Doble. La víspera misma del incendio firmamos un convenio con el Colectivo Malagueño de Escritores para que tuvieran su sede en la librería y lo que efectivamente intentamos siempre es adelantarnos al tiempo y continuar la defensa de la cultura.

Incluso tenéis un sello editorial.

Sí, Ediciones del Genal. La verdad es que en los peores momentos de la crisis económica la editorial nos ha ayudado bastante a sacar la librería adelante, ya que siempre ha mantenido su facturación y siempre ha ido mejorando poquito a poco, años tras año, y nos ha servido para unir muchos lazos con la cultura malagueña desde el punto de vista de la creación literaria. Tenemos una gran cantidad de autores, colaboramos con muchas entidades culturales malagueñas y el Genal se ha convertido, casi sin darnos cuenta, en la editorial de prestigio en Málaga, en una referencia.