Cuestionario librero 41: Pureza Canelo

El próximo lunes, 19 de octubre, se celebra en la Biblioteca Nacional el Día de las Escritoras y, para empezar a prepararlo, quedamos con Pureza Canelo en la propia BNE para que nos respondiera el cuestionario librero (con pregunta final de Lola Larumbe, de la librería Rafael Alberti, de Madrid). Pureza Canelo es una de […]

Por en Entrevista

El próximo lunes, 19 de octubre, se celebra en la Biblioteca Nacional el Día de las Escritoras y, para empezar a prepararlo, quedamos con Pureza Canelo en la propia BNE para que nos respondiera el cuestionario librero (con pregunta final de Lola Larumbe, de la librería Rafael Alberti, de Madrid). Pureza Canelo es una de las poetas más sólidas, más constantes y también más libres de la poesía española de las últimas décadas, ajena siempre a tendencias, actualidades o conveniencias, explorando un camino sólo suyo y haciéndose, por tanto, habitante de un mundo particular, ese que ella fundó desde sus primeros versos, y que ha resultado también ser Habitable para sus lectores más afines. Ahora la Fundación Ortega Muñoz le publica Palabra naturaleza, una amplia antología de su trayectoria, es decir, una indagación personal en la que, como siempre en su obra, la intimidad y el paisaje van de la mano, si es que no son lo mismo, y donde se funde también lo autobiográfico con lo metapoético: no es que su poesía sea íntima, es que su intimidad es la poesía.

[Fotografía: Pureza Canelo, en Madrid, 6 de octubre de 2020. Fotografía de Juan Marqués.]

¿Cuál fue el libro que inoculó en ti el veneno de la lectura?

Primero fueron las fantasías del TBO, las canciones de Federico, luego vinieron El libro de la selva, El Principito, Alfanhuí, pero el veneno real estaba en la naturaleza que me rodeaba, ella me llevó también al cine y a la pintura, pero adolescente me decanté por la creación poética.

¿Hay algún personaje de novela al que te gustaría parecerte (o te hubiera gustado cuando lo leíste)?

La pastora Marcela en El Quijote entre otros personajes de esa obra universal. En su parlamento a los pastores que lloraban la muerte del enamorado Grisóstomo, les dice: “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos”. Toda la exposición concerniente a Marcela es un canto a la libertad del individuo ante el mundo. En general lo que admiro de las personas (no personajes) es la bondad, la sencillez que se construye silenciosa y sin camuflaje.

¿Cómo eliges tu siguiente lectura? ¿Qué peso tiene la selección de la librería o la recomendación del librero / de la librera en tu decisión de compra?

Lo reciente de algunos nombres a los que sigo porque me interesa su obra. También las llamadas “obra completa” o “reunida”, así como las reediciones de autores clásicos que ofrecen nuevas perspectivas de la obra pero teniendo muy en cuenta que el preparador de la edición sea un especialista con rigor. Hay que escuchar al librero de confianza porque conoce tus preferencias y es cómplice en la elección, también debe ser lector y no simple repartidor “de mercancía” que sabrá ofrecer con conocimiento.

Sé valiente, por favor: ¿qué lectura “insoslayable” tienes todavía pendiente?

Tengo grandes lagunas de la narrativa hispanoamericana, pecado grave, no así de la poesía y con ella el ensayo poético, la epístola, el trabajo de crítica literaria, las auto-antologías con poética incorporada, es de lo que bebo. Doy el nombre de Octavio Paz.

¿Sabes de algún libro extranjero que habría que traducir con urgencia, o alguno descatalogado o muy desconocido que haya que reeditar para bien del mundo?

Ricardo Gullón: Conversaciones con Juan Ramón Jiménez, tengo machacada la edición de Taurus de 1958, estaría muy bien una reedición a cargo de un estudioso de JRJ y la poesía española del siglo XX. No soy conocedora de lenguas pero todo lo concerniente a Emily Dickinson de la mano de Margarita Ardanaz.

Algún vicio inconfesable sobre libros (subrayar, tirar a la basura, robar, gastarte lo que no tienes, esconder los libros que compras para que no te riñan en casa, hacer listas y hasta estadísticas con los libros que lees, leer hasta el ISBN y el colofón…)

Suelo doblar una esquinita de la página y si me interesa mucho doblo también la de abajo y poco a poco el libro queda embarazado, no subrayo a no ser que me sirva de referencia. Leo la página de créditos y el colofón, los índices hoy indispensables en toda edición seria, si está cuidada: los blancos, papel, tintas, tipografía… Aunque parezca mentira no recuerdo haber robado un libro, tan sólo a un familiar que tenía una edición preciosa de Oscar Wilde sepultada en una estantería sin orden, el pecado era mínimo pero ahí está.

Define tu perfil de librero/a ideal: tímido/a, parlanchín/a, con un ordenador en la cabeza, sabelotodo, a la última, clásico/a…

Lo importante es la vocación de librero. Estar al día y comentarlo con naturalidad; es importante que el encargo sea ágil y llevarlo al domicilio si se pidiera. No es mi caso, me gusta pisar la librería, zascandilear por una de Argüelles y otra cerca de casa, el día que voy lo programo como salida de culto. En conclusión me gusta el librero cómplice del lector.

¿Qué tiene que tener una librería para que te apetezca volver a ella?

Que respire aire de secretismo ofrecido, y no es contradictorio sino seductor. Una librería es una actividad cultural permanente, si además se añaden otras complementarias como presentaciones de libros, conferencias, charlas-coloquios, es lo ideal. No me gusta el cambio de sitio de las secciones que es una horrible costumbre en las grandes superficies. La estancia debe albergar una panorámica de temática varia y para diferentes edades, lo clásico y lo divulgativo. Ojo con el tratamiento de la sección de poesía, que da la calificación a una librería como lo dan las croquetas al restaurante.

Recomiéndanos, por favor, un clásico (o varios), y un libro reciente.

Rafael Pérez Estrada: Poesía (1985-2000), edición de Francisco Ruiz Noguera, Renacimiento, 2020. Sobresaliente.

[Y la pregunta 10 la lanza Lola Larumbe, de la Librería Rafael Alberti (Madrid):]

“Querida Pureza, quería preguntarte cómo ves el presente de las librerías, y cómo imaginas su futuro”
Confiemos en que el inimaginable y desconcertante episodio de la pandemia y la reclusión pueda llevarnos a la conciencia del libro, a la necesidad de él, a su tacto. Las librerías como farmacias de guardia ahora y siempre. Además de esta esperanza, hay que reinventarse, usar los medios telemáticos para una proximidad activa: información sobre novedades editoriales, pedidos a casa, exportación de actividades desde el recinto, información constante para el lector. Pero esto sólo puede realizarse desde un equipo formado de libreros, sí, hay que reinventarse, sin perder el espíritu del gremio.