Entrevistas

Cuestionario librero 39: Maria Rodés

Hace muy pocos días se estrenó el precioso “Oscuro canto” porque en menos de dos semanas, el 16 de octubre, sale a la venta Lilith, el nuevo disco de estudio de la cantante y compositora barcelonesa Maria Rodés, que es una mujer muy parecida a su propia música: amable y seria a la vez, delicada […]

Hace muy pocos días se estrenó el precioso “Oscuro canto” porque en menos de dos semanas, el 16 de octubre, sale a la venta Lilith, el nuevo disco de estudio de la cantante y compositora barcelonesa Maria Rodés, que es una mujer muy parecida a su propia música: amable y seria a la vez, delicada pero poderosa, tímida pero firme, silenciosa y expresiva, discreta y profunda, una mezcla perfecta de dulzura y dureza. Aparte de sus colaboraciones ocasionales con Coque Malla o Nacho Vegas, Rodés se ha convertido también en una referencia sorprendente en el terreno de las versiones, logrando trasladar todo su universo sonoro, tan peculiar, a temas de Elton John, Franco Battiato, Els Pets o Cecilia, mientras que en el disco Maria canta copla consiguió reinventar, entre lo divertido y lo erudito, la tradición de la copla, el tango o el cuplé: inolvidable su reformulación de “Agua que no has de beber” y valiente su enfrentamiento a la icónica “Ay, pena, penita, pena“… Vanguardista sin estridencias y folclorista sin complejos, llenó la Plaza Mayor de Madrid en el último San Isidro celebrado, la semana pasada triunfó en el Grec y prepara nuevos conciertos, rebosantes de esa magia femenina y embrujada que reivindica en su nuevo LP. Lo que es menos conocido es que Rodés es autora también de un libro, Duermevela, donde narraba con sencillez y fuerza simbólica algunos de sus sueños, es decir, sus miedos o sus ilusiones, de una forma confesional pero también reservada, demostrando que se puede exponer la intimidad sin apearse del pudor. Vive a caballo entre Madrid y su ciudad, de modo que quedamos con ella con la estación de Atocha como testigo para que nos responda al “cuestionario librero”, con pregunta final de César R. Altable y Jesús Gil, de El Argonauta, la librería madrileña especializada en música.

[Fotografía: Maria Rodés, en Madrid, 18 de septiembre de 2020. Fotografía de Juan Marqués.]

¿Cuál fue el libro que inoculó en ti el veneno de la lectura?

Me vienen varios a la cabeza pero uno que sin duda me marcó en la adolescencia fue Contrapunto de Aldous Huxley. Maravilloso retrato de las contradicciones humanas.

¿Hay algún personaje de novela al que te gustaría parecerte (o te hubiera gustado cuando lo leíste)?

Me pasé los primeros años de juventud enlazando crisis existenciales y fantaseando con la idea de huir. Soñaba en secreto con parecerme al protagonista de Into the Wild, Christopher McCandless, a pesar del trágico final de su destino.

¿Cómo eliges tu siguiente lectura? ¿Qué peso tiene la selección de la librería o la recomendación del librero / de la librera en tu decisión de compra?

Generalmente me dejo aconsejar por amigos o amigas en cuyos criterios confío. En especial por mi hermana Andrea, que es escritora y novelista y ha leído muchísimo más que yo. Una vez llego a la librería me dejo llevar por la intuición y casi siempre salgo con dos o tres libros más que no había planeado comprar.

Sé valiente, por favor: ¿qué lectura “insoslayable” tienes todavía pendiente?

¡Muchas! Por ejemplo Moby Dick. La empecé de niña, la abandoné y ya no sé si volveré a intentarlo.

¿Sabes de algún libro extranjero o en otro idioma que habría que traducir con urgencia, o alguno descatalogado o muy desconocido que haya que reeditar para bien del mundo?

Tal vez te diría Tots els camins duen a Roma de Gaziel, creo que no tiene traducción al castellano.  Y ahora barro para casa: también traduciría la novela El Germà Difícil, de mi hermana Andrea Rodés.

Algún vicio inconfesable sobre libros (subrayar, tirar a la basura, robar, gastarte lo que no tienes, esconder los libros que compras para que no te riñan en casa, hacer listas y hasta estadísticas con los libros que lees, leer hasta el ISBN y el colofón…)

Supongo que mi peor vicio es subrayarlos o marcarlos doblando la esquina superior de las páginas… Con las novelas suelo ser más respetuosa y únicamente las subrayo con lápiz, con los ensayos a veces uso rotulador fluorescente.

Define tu perfil de librero/a ideal: tímido/a, parlanchín/a, con un ordenador en la cabeza, sabelotodo, a la última, clásico/a…

Cuando era pequeña todos/as los libreros/as me parecían algo altivos/as. Con los años he abandonado ese prejuicio que seguramente respondía a algún complejo irresuelto. Me gusta que sean empáticos/as e intuitivos/as a la hora de sugerirme alguna lectura en el caso de pedirles consejo.

¿Qué tiene que tener una librería para que te apetezca volver a ella?

Valoro mucho el espacio, la luz, el silencio…, que sea un lugar en el que me apetezca quedarme sin sentir la presión de comprar o de irme rápido. Cuanto más fondo tenga mejor, más allá de las novedades. También valoro mucho que la sección de poesía sea grande ya que suelo comprar bastantes libros de poesía cuando estoy en procesos de composición y escritura de canciones.

Recomiéndanos, por favor, un clásico (o varios), y un libro reciente.

En cuanto a los clásicos, me gustaría recomendar El Aleph de Jorge Luis Borges o El Perfume de Patrick Süskind. Y como libro reciente, Lectura fácil de Cristina Morales.

[Y la pregunta 10 la lanzan César R. Altable y Jesús Gil, de la librería El Argonauta (Madrid):]

Nosotros dos nos conocimos en la facultad de Físicas de la Complutense, y Jesús se especializó precisamente en Astrofísica. Nos gustaría preguntarte, Maria, si, más allá de la inspiración artística que supuso la investigación que hiciste sobre su tío-bisabuelo para tu disco Eclíptica, el acercamiento a una disciplina científica y, en especial, a la astrofísica, te ha supuesto algún cambio trascendental en tu manera de percibir el mundo, la realidad. Nos explicamos: en general, entre la gente con formación científica y un mínimo de sensibilidad, la percepción de nuestro entorno suele experimentar una suerte de conmoción estética, una especie de trascendencia laica. En tu caso, que ya partes de la actividad artística y por tanto la sensibilidad se te supone (y bien que la has demostrado, de hecho), el encuentro con el hecho científico –e, insisto, en particular con la astrofísica–, ¿te ha supuesto algún tipo de conmoción parecida?

Cuando descubrí a mi tío bisabuelo, el astrónomo Lluís Rodés, me obsesioné con él. Solo podía pensar en cómo había sido su vida, observando los astros en plena Guerra Civil desde el Observatorio del Ebro. Leí su diario, al ser jesuita muchos científicos cuestionaban la incompatibilidad de su fe con la mirada científica. Él contestaba que por qué debía dudar de una información que le llegaba de forma tan clara al observar el firmamento… Lluís Rodés no dudaba de la existencia de Dios cuando miraba hacia las estrellas y no concebía poner en cuestión aquello que le dictaba el corazón. Al fin y al cabo creer en la ciencia también conlleva un acto de fe.

Estar atenta a la vocación espiritual y científica de mi tío bisabuelo me ayudó en un periodo de mi vida de mucha confusión. Estando en contacto con sus escritos, reflexionaba sobre cómo era capaz de pasar mis días ignorando una realidad tan asombrosa como la que supone el hecho de habitar un planeta que “flota” en un vacío inmenso, quizás infinito, mientras gira alrededor de una gigantesca bola de fuego. Llegué a la conclusión de que hay realidades que mi mente simplemente no puede asumir así que no me queda más remedio que ignorarlas; algo parecido me sucede con la muerte. Hoy en día, acepto, no sin algo de resignación, que mi percepción es muy limitada y que me quitan el sueño problemas mayoritariamente insignificantes. Solo a veces me invade de nuevo la conciencia del universo, de lo inabarcable, de que no somos nada y, al mismo tiempo, lo somos todo. El mundo me vuelve a parecer un misterio que vale la pena experimentar.

 

[Y no hay nada más bonito que el modo en el que Rodés dice “bonito” para culminar su versión de Chavela Vargas:]