Entrevistas

Cuestionario librero 65: Juan Pimentel

“Cae levemente la nieve sobre todos los vivos y sobre los muertos”… y nieva también sobre el “cuestionario librero”, que por primera vez se interna en el Retiro para salir, con aspecto de exploradores, al encuentro de Juan Pimentel, investigador científico en el Departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CSIC, […]

“Cae levemente la nieve sobre todos los vivos y sobre los muertos”… y nieva también sobre el “cuestionario librero”, que por primera vez se interna en el Retiro para salir, con aspecto de exploradores, al encuentro de Juan Pimentel, investigador científico en el Departamento de Historia de la Ciencia del Instituto de Historia del CSIC, y autor de un puñado de libros maravillosos, literalmente maravillosos, sobre un mundo que, a su tiempo, se ensanchó: La física de la Monarquía. Alejandro Malaspina 1754-1810, Testigos del mundo. Ciencia, literatura y viajes en la IlustraciónEl Rinoceronte y el Megaterio o, ahora, Fantasmas de la ciencia española (ver booktrailer), un libro magnífico y agridulce: a las endémicas penas de la investigación en España se superpone la pura alegría del conocimiento bien expuesto, de la divulgación científica más exigente y a la vez accesible. Juan Pimentel se define “fascinado por las imágenes”, lo cual también demostró al comisariar para la Biblioteca Nacional dos exposiciones sobre mapas: Cartografías de lo desconocido (2017, junto a Sandra Sáenz López) y Una vuelta al mundo en la BNE (2020). Pimentel nos cita en el Retiro, muy cerca de la casa de Cajal, muy cerca del Observatorio Astronómico, muy cerca de los primeros laboratorios españoles, y allí le entregamos nuestro cuestionario, con pregunta final de Quique Pascual Pons, su editor y librero en Marcial Pons, y presidente del Gremio de Librerías de Madrid.

[Fotografía: Juan Pimentel, en Madrid, 7 de enero de 2021. Fotografía de Juan Marqués.]

¿Cuál fue el libro que inoculó en ti el veneno de la lectura?

Seguramente uno de Emilio Salgari, no me acuerdo de cuál, porque devoré uno en dos días y mi padre me compró toda la colección (Editorial Gahe). Recuerdo sus lomos, coloridos, en el estante de la librería del cuarto que compartía con mi hermano, no lejos de una pecera. Si fuera psicoanalista diría que de ahí me viene el gusto por los viajes y los océanos lejanos. Y también Sinuhé el egipcio, de Mika Waltari. Si fuera historiador diría que de ahí procede mi interés por la Historia.

¿Hay algún personaje de novela al que te gustaría parecerte (o te hubiera gustado cuando lo leíste)?

El barón rampante, ni demasiado cerca ni lejos del todo, ilustrado pero algo ajeno a las cosas de este mundo, ya me gustaría.

¿Cómo eliges tu siguiente lectura? ¿Qué peso tiene la selección de la librería o la recomendación del librero / de la librera en tu decisión de compra?

Normalmente por el trabajo que estoy haciendo, cuando detecto un título que debo leer para lo que estoy escribiendo o quiero escribir. O sea, por necesidad. Antes hablaba mucho más con libreros, que me han recomendado muchos títulos y han sido grandes consejeros y guías. En Valladolid he seguido hablando con un librero de los de verdad hasta hace bien poco, Manolo Cambronero, una enciclopedia andante. Y con Luis Domínguez, claro, en Marcial Pons, que siempre supo de qué pie cojeaban sus clientes. Ahora voy a las librerías casi solo a recoger la compra, una pena.

Sé valiente, por favor: ¿qué lectura “insoslayable” tienes todavía pendiente?

El Ulises de Joyce, lo intenté dos veces de joven, no pude y luego se me debió de pasar el arroz o me sentí despechado, como con esas chicas guapísimas que ni siquiera te miraban a la cara y que se creían que tú serías imbécil toda la vida. Y el caso es que debería leerlo. He leído otras cosas de Joyce que me encantaron, por descontado “Los muertos”, uno de los relatos de Dublineses.

¿Sabes de algún libro extranjero que habría que traducir con urgencia, o alguno descatalogado o muy desconocido que haya que reeditar para bien del mundo?

Muchos. De historia de la ciencia, mi especialidad, unos cuantos. Esta misma mañana hablaba con un amigo antropólogo y comentábamos con lástima lo sorprendente era que Marylin Strathern no esté traducida, que para colmo es autora de una de las contribuciones más brillantes a los estudios de género, tan en boga hoy día. Un libro clásico suyo que habría que traducir es The Gender of the Gift (1988).

Algún vicio inconfesable sobre libros (subrayar, tirar a la basura, robar, gastarte lo que no tienes, esconder los libros que compras para que no te riñan en casa, hacer listas y hasta estadísticas con los libros que lees, leer hasta el ISBN y el colofón…)

Como todos los bibliófilos, amontono, subrayo, pierdo y recupero libros con dolor, angustia y alborozo. Alguna vez he roto o tirado a la basura o al fuego algún libro malo. Como escribo libros, tampoco les tengo tanto respeto. Los hay prescindibles, incluso malos y peores, aunque quizás incluso de éstos tengamos algo que aprender.

Define tu perfil de librero/a ideal: tímido/a, parlanchín/a, con un ordenador en la cabeza, sabelotodo, a la última, clásico/a…

Me gustan de muchos tipos, como los libros y en realidad como me ocurre con el resto de la humanidad. Los hay discretos y sutiles, pero también charlatanes y cordiales. Los hay que han leído en profundidad, pero también los que hablan de oídas. Lo importante es que no simulen ser lo que no son, como los escritores. Como los géneros, depende del día prefiero uno u otro. Hay días que te apetece conversar. Otros, no.

¿Qué tiene que tener una librería para que te apetezca volver a ella?

La sensación de que quién eligió los títulos que se ven al pasear tiene un criterio, gusto, inteligencia, intereses variados. Algo de literatura actual, clásicos, ensayo, alguna novedad y dos o tres excentricidades. Si veo Mendel el de los libros o 84, Charing Cross Road, ya sé que detrás hay un librero de corazón y que en ese lugar se practica la religión agnóstica de quienes vivimos atrapados por la letra impresa.

Recomiéndanos, por favor, un clásico (o varios), y un libro reciente.

El clásico de este año bien podría ser Diario del año de la peste, de Daniel Defoe, o el Viaje alrededor de mi habitación de Xavier de Maistre, ambos de rabiosa actualidad, como todos los clásicos. ¿Uno reciente? El mío, lo siento, no es inmodestia, es compromiso: Fantasmas de la ciencia española (Marcial Pons, 2020).

[Y la pregunta 10 la lanza, precisamente, el editor de ese libro, Quique Pascual Pons, de la Librería Marcial Pons (Madrid) y Presidente del Gremio de Librerías de Madrid:]

Juan, ¿te gustaría que Fantasmas de la ciencia española se convirtiera en una serie de televisión? Y, si es así, ¿cómo imaginas sus capítulos, sus casos, sus biografías?”…

Pues de hecho estoy haciendo una serie documental con mi hermano Paco, que es cineasta. Se titula ‘Tesoros y fantasmas de la ciencia española’. No es una dramatización del libro, ni mucho menos. Busca otros públicos, maneja otros códigos y otra narrativa. Pero hay ciertos temas e ideas que coinciden, como delata el título. Tanto el libro como la serie documental tratan de la invisibilidad de la ciencia en el imaginario español, de su carácter intermitente y luminoso, es decir, espectral. La ciencia es un muerto mal enterrado en España, reclama un lugar digno en nuestra memoria. Debemos darle un espacio, así en el día de ayer como el de hoy y en el mañana.