Cuestionario librero nº 62: Carmen Juan

“Soy / demasiado joven para no ser valiente”, afirmó Carmen Juan (Alicante, 1990) en su libro Amar la herida (Premio Pablo García Baena de 2014), y mucho valor, juventud, ilusión y amor por la literatura es lo que demostró junto a sus socias/os Ralph del Valle, Sara J. Trigueros, Marina Vicente y Ferrán Riesgo al […]

Por en Entrevista

“Soy / demasiado joven para no ser valiente”, afirmó Carmen Juan (Alicante, 1990) en su libro Amar la herida (Premio Pablo García Baena de 2014), y mucho valor, juventud, ilusión y amor por la literatura es lo que demostró junto a sus socias/os Ralph del Valle, Sara J. Trigueros, Marina Vicente y Ferrán Riesgo al tomar, hace dos años, las riendas de la veterana librería alicantina 80 Mundos, a la que se le entregó el pasado 13 de julio el Premio Librería Cultural 2019. A Carmen Juan y a Sara J. Trigueros habría que darles otro premio por la actividad librera y crítica que desplegaron durante el confinamiento de primavera, pues casi a diario saltaban a las redes de la Red para hablar de libros y editoriales, proponiendo formas en que las librerías pudieran seguir atendiendo a sus lectores y los lectores apoyando a su librería (para ‘Las Librerías Recomiendan’ comentaron generosamente La pared, de Marlen Haushofer). Aprovechamos la entrega del premio en Alicante para llevar a 80 Mundos el “cuestionario librero”, con pregunta final de Vicente Pina López, de la Librería Códex (Orihuela, Alicante), y hemos querido que las estupendas respuestas de nuestra librera-poeta sean las que cierren nuestro primer año de cuestionarios, 62 indagaciones sobre las filias y fobias literarias, librescas y libreras de 62 escritoras/es, y donde, sin demasiados disimulos, hemos aprovechado para deslizar entre líneas toda una campaña de apoyo a la buena poesía, esa que de verdad nos explica y nos acerca: “Asumimos tiempo como medida de distancia. / Ya nunca nada se hace tarde”.

[Fotografía: Carmen Juan, en la Librería 80 Mundos (Alicante), 14 de julio de 2020. Fotografía de Juan Marqués.]

¿Cuál fue el libro que inoculó en ti el veneno de la lectura?

No tengo recuerdo del primer libro, pero sí de una historia que cuando llegó a mis manos me hizo cambiar la forma de leer y al que todavía vuelvo de cuando en cuando. Es Lumbánico, el planeta cúbico, de Cristina Alemparte. Más que un libro concreto, ese veneno me lo inocularon las personas: una tía de mi padre, que era maestra y con la que pasaba largas tardes durante mis primeros años, me contaba muchos cuentos (también me enseñó a escribir), y me ayudó a descubrir las capacidades que tienen las historias y las palabras.

¿Hay algún personaje de novela al que te gustaría parecerte (o te hubiera gustado cuando lo leíste)?

Me pasé toda la infancia queriendo parecerme a Matilda (y puede que un poco me pareciera, salvo por el entorno familiar, mucho más saludable en mi caso). En los últimos años quisiera tener algo de August Zollinger, el impresor de Pablo d’Ors: esa paz en la construcción de uno mismo, ese saber mutar y disfrutarlo sin grandes aspavientos.

¿Cómo eliges tu siguiente lectura? ¿Qué peso tiene la selección de la librería o la recomendación del librero / de la librera en tu decisión de compra?

Mi pila de lecturas es inacabable, y como no soy muy ordenada al final siempre acabo priorizando lo último que me he llevado. Me temo que trabajar en una librería y además con dos compañeros excepcionales que me conocen bien no ayuda mucho. O sí. A mí me vale y me gusta así. Cuando viajo siempre visito las librerías de la ciudad y me hago con lo que el librero o la librera me aconsejen: confío a ciegas en el oficio y siempre me sale bien.

Sé valiente, por favor: ¿qué lectura “insoslayable” tienes todavía pendiente?

Hemos leído tan poco… Hace un par de años me quité la espinita del Ulises, lo siguiente tal vez sea Proust.

¿Sabes de algún libro extranjero que habría que traducir con urgencia, o alguno descatalogado o muy desconocido que haya que reeditar para bien del mundo?

La obra de Ursula K. Le Guin ha estado olvidada durante los últimos años y me parecía imperdonable. Por suerte, Raig Verd está publicando unas traducciones al catalán que dan muestra de lo importante que es la obra de esta escritora, por el cuidado y el mimo que le están poniendo y Minotauro ha tenido a bien recuperar su fondo, que hasta ahora tenía abandonado.

Algún vicio inconfesable sobre libros (subrayar, tirar a la basura, robar, gastarte lo que no tienes, esconder los libros que compras para que no te riñan en casa, hacer listas y hasta estadísticas con los libros que lees, leer hasta el ISBN y el colofón…)

¡Comprar más de lo que debo, en cuanto a volumen y presupuesto! Doblo esquinas, marco, subrayo, hago listas de libros que quiero y luego me las salto, hago listas del orden de lectura que me he propuesto y luego me las salto… Pero ninguna de estas cosas me parece inconfesable, como tampoco que siempre, siempre, llevo un libro encima.

Define tu perfil de librero/a ideal: tímido/a, parlanchín/a, con un ordenador en la cabeza, sabelotodo, a la última, clásico/a…

Mi librero ideal tiene que saber cuándo necesito que me cuente más y cuándo debe dejarme respirar delante de los volúmenes, pero sobre todo tiene que tener recursos. Nadie tiene una infinita base de datos en la cabeza, pero un buen librero sabe de dónde sacarla. No obstante, mi librera ideal es mi mujer y compañera.

¿Qué tiene que tener una librería para que te apetezca volver a ella?

Sin duda, un buen librero o librera.

Recomiéndanos, por favor, un clásico (o varios), y un libro reciente.

Tres títulos que responden a las dos premisas: Ariel, de Sylvia Plath, en la increíble edición ilustrada por Sara Morante que acaba de publicar Nórdica; El encaje roto de Emilia Pardo Bazán que Contraseña regaló a los lectores hace un par de años y Unión obrera, de Flora Tristan, recientemente recuperado por ContraEscritura.

[Y la pregunta 10 la lanza Vicente Pina López, de la Librería Códex (Orihuela, Alicante):]

¿Qué cambios crees necesarios en nuestro sector para fortalecer la red de librerías independientes?”

Unidad, comunicación y colaboración. Que verdaderamente sea una red y que vayamos todas a una en las cuestiones más importantes.