Cuestionario librero nº 18: Daniel Gascón

“Me divierten muchos tipos de librerías, siempre que voy a una ciudad nueva voy a conocerlas”, afirma Daniel Gascón (Zaragoza, 1981). Tras tres volúmenes de cuentos, una novela de no ficción y un ensayo sobre “el conflicto catalán”, el director de la edición española de la revista Letras Libres publica Un hipster en la España […]

Por en Entrevista
“Me divierten muchos tipos de librerías, siempre que voy a una ciudad nueva voy a conocerlas”, afirma Daniel Gascón (Zaragoza, 1981). Tras tres volúmenes de cuentos, una novela de no ficción y un ensayo sobre “el conflicto catalán”, el director de la edición española de la revista Letras Libres publica Un hipster en la España vacía, ácido y divertidísimo retrato-robot de un “estado de la nación” que es también un estado de la literatura: parodiando las innumerables tonterías contemporáneas se caricaturiza, de paso, cierta ‘nature writing’.
¿Cuál fue el libro que inoculó en ti el veneno de la lectura?
Mi madre nos leyó entre otros El libro de la selva, La isla del tesoro y los Cuentos populares españoles recopilados por Agustín Rodríguez Almodóvar. El libro de la selva fue el primer libro que leí solo.

¿Hay algún personaje de novela al que te gustaría parecerte (o te hubiera gustado cuando lo leíste)?

Me gustaría haberme parecido a esos personajes que mezclan el elemento intelectual y el gusto por los bajos fondos de Bellow, pero creo que me he acabado pareciendo más a Pnin o Walter Mitty.

¿Cómo eliges tu siguiente lectura? ¿Qué peso tiene la selección de la librería o la recomendación del librero / de la librera en tu decisión de compra?

Un poco aleatoriamente. Sobre todo por curiosidad. A veces porque leo una reseña, porque lo recomienda un amigo, porque lo veo o me llega. Como suelen ser libreros de los que me fío y que me conocen, les hago caso.

Sé valiente, por favor: ¿qué lectura “insoslayable” tienes todavía pendiente?

Muchas, se podría hacer una biblioteca buenísima. Por ejemplo, y para decir dos géneros distintos, Los hermanos Karamázov, El origen de las especies. O La marcha Radetzky, que voy a empezar ahora.

¿Sabes de algún libro extranjero que habría que traducir con urgencia, o alguno descatalogado o muy desconocido que haya que reeditar para bien del mundo?

Me gustó en su día mucho For a Crooked Sixpence, una sátira de la prensa de Murray Sayle. Arguably, de Hitchens. Los cuentos de Bruce Jay Friedman.

Algún vicio inconfesable sobre libros (subrayar, tirar a la basura, robar, gastarte lo que no tienes, esconder los libros que compras para que no te riñan en casa, hacer listas y hasta estadísticas con los libros que lees, leer hasta el ISBN y el colofón…)

Subrayo, sobre todo si tengo pensado escribir sobre el libro. También apunto a veces las ideas principales que me sugiere en las últimas páginas. En otras épocas doblaba páginas. Todo esto de mayor. Durante mucho tiempo no los tocaba y los libros parecían nuevos después de leerlos. Según Félix Romeo, toda la gente demasiado respetuosa con los libros tenía mala vista. Para cuando perdí el respeto ya tenía muchas dioptrías.

Define tu perfil de librero/a ideal: tímido/a, parlanchín/a, con un ordenador en la cabeza, sabelotodo, a la última, clásico/a…

No lo había pensado nunca, creo que me gustan de muchos tipos. Seguramente iría más por el clásico que por el moderno. La primera librería que recuerdo es Muriel, en Zaragoza, donde trabajaban Pepito y Julia, que luego montaron Antígona. Así que la librería original para mí tiene un orden, pero es un poco indescifrable, un dueño excéntrico, culto y afrancesado, una dueña de gustos delicados y humor salvaje. Pero me divierten muchos tipos de librerías, siempre que voy a una ciudad nueva voy a conocerlas.

¿Qué tiene que tener una librería para que te apetezca volver a ella?

Muchos libros.

Recomiéndanos, por favor, un clásico (o varios), y un libro reciente.

Reciente: Despojos, de Rachel Cusk, Esto es placer, de Mary Gaitskill, y Os contaré la verdad, de Fernando Sanmartín. Clásicos: Jacques el Fatalista, La cultura de la queja de Hughes, Léxico familiar de Ginzburg, Imán de Sender, Ordinary vices de Shklar, Ensayos de Orwell.

[Y la pregunta número 10 de hoy la lanza Julia Millán, de la ya aludida Librería Antígona (Zaragoza):]

Tú, que te criaste a caballo entre Zaragoza y varios pueblos del medio rural turolense, ¿crees que es viable o deseable, a pesar de la supuesta conectividad que hay en casi todos los ámbitos, el poder desarrollar tu actividad profesional, intelectual y familiar en el medio rural hoy en día? 
Creo que hay algunas cosas que ahora son más sencillas que cuando era niño: tienes acceso a la información, al mismo tiempo; hay una gran cantidad de oferta cultural que es accesible desde cualquier sitio. Creo que traducir o escribir lo podría hacer en cualquier parte, aunque seguramente para eso tienes que haber hecho unos contactos antes, tienes que tener organizado un flujo de trabajo. Letras Libres se podría hacer (se hace) en parte teletrabajando pero tendría algo presencial también, no creo que se pudiera prescindir. Me parece que la parte periodística, al menos tal y como lo hago ahora, sería algo más difícil porque también bebes de cierta tensión. Pero puede que me equivoque y que no haga falta o incluso ganes con algo de distancia. También ahora puedes mantener la interlocución, por otro lado. La parte familiar ofrecería muchas ventajas, sobre todo cuando los niños son jóvenes, y luego podría tener algunas complicaciones, cuando empiezan a estudiar. Muchas veces fantaseo, más que con el pueblo, con el campo, y una casa con libros y vino, un poco aislada, donde pudieran venir los amigos.

[Fotografía: Daniel Gascón, en Madrid, 18 de junio de 2020. Fotografía de Juan Marqués.]