“Canto yo y la montaña baila” de Irene Solà

Canto yo y la montaña baila

Canto yo y la montaña baila

Solà Saez, Irene

ISBN

978-84-339-9877-4

Editorial

Editorial Anagrama

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Cuando alguien se arriesga a lanzar un título tan estimulante, curioso y llamativo como este de Canto yo y la montaña baila (que es aún más sonoro, casi una aliteración, en su versión original: Canto jo i la muntanya balla), de alguna misteriosa manera se condena a tener que complacer todavía un punto más las posibles expectativas del lector que haya llegado hasta el libro atraído por su rótulo. Es la temeridad de los títulos ingeniosos, divertidos, sentenciosos… pero éste no es nada de eso, sino puramente poético, y lo cierto es que el tono, el misterio, la trascendencia y hasta la sintaxis de ese título se contagian a toda la narración, que es una explosión de literatura brillante.

“Yo estaba llena de las cosas que me pasaban”, dice uno de los muchos personajes que toman la palabra en la novela (traducida al castellano por Concha Cardeñoso Sáenz de Miera), y eso lo podrían decir todos, incluso esas gotas de lluvia, esas setas o esas montañas que también toman la palabra, o ese joven corzo que protagoniza y narra las mejores páginas que hemos leído en bastante tiempo en una novela. Es como si el espíritu inolvidable de El bosque animado, donde también conversaban los árboles, se hubiera trasladado al Pirineo catalán, y la comarca del Ripollès se viese inundada de repente por el famoso panteísmo gallego (y de hecho en el penúltimo párrafo del monólogo del corzo se homenajea uno de los poemas más célebres de Rosalía de Castro). Más que eso, claro, pesa el hecho de que, al cabo, todas las tradiciones son remotamente similares, si es que no están conectadas, y la particular mitología de la frontera catalana con Francia es también fecunda en brujas y aparecidos. 

Ahora bien, la originalidad con la que Irene Solà (Malla, 1990) ha reconstruido todo ese imaginario es abrumadora. Tiene un punto de partida claro, y a la vez lo actualiza y lo remueve a conciencia, a medias entre la veneración y la insolencia, consiguiendo, sin exageración, la que probablemente sea ya la mejor obra literaria que hemos leído sobre esos valles, refundándolos así para la imaginación, para la narrativa, y por lo tanto para el porvenir. Canto yo y la montaña baila es una continua sorpresa, un maravilloso sobresalto de ciento ochenta páginas en las que incluso se aborda y se repiensa (y sin el menor dramatismo: otra lección literaria) el asunto de la frontera, en lo que tuvo de lugar de paso en 1936 y 1939, y donde también se consiguen decir cosas insólitas y ya definitivas: para los que se exiliaban, “esperar era más cansado que andar”. He aquí, en fin, un talento diferente, valiente y libérrimo para volver a pintar las paredes de la literatura en catalán: una novela con la fuerza de las raíces y con la potencia de la magia: hacia el futuro a través de la lo heredado, hacia la renovación a partir del folclore, de lo vernáculo, de las tradiciones. Todo lo que existe tiene algo que decir en esta estupenda novela. 

 

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One thought on ““Canto yo y la montaña baila” de Irene Solà

  1. De cabeza a la lectura después de esta magnífica reseña. Qué bueno es aprender de los compañeros y as. Qué gran labor la de compartirnos libros.

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